La etapa de exploración en la minería es la base fundamental de un proyecto ya que es la etapa de búsqueda de mineral. Desde el punto de vista de inversiones y capital, es la etapa más riesgosa, ya que no se sabe a ciencia cierta si se va a descubrir un yacimiento y el valor futuro de ese proyecto, pero aun así se realiza bajo el cumplimiento de normas medioambientales rigurosas y de forma sostenible.
Este riesgo se toma por el potencial de una región: en este proceso se pueden abrir las puertas a nuevos yacimientos que impulsen tanto el desarrollo productivo como económico de una región o país.
Como primer paso tenemos la etapa de:
Prospección: Su objetivo es localizar indirectamente (no en el terreno), anomalías geológicas donde posiblemente existan depósitos minerales, sin conocer la cantidad, valor y tipo o tipos de minerales que posee el terreno. En esta etapa se utiliza como herramienta la recopilación bibliográfica, el análisis de bases de datos de estudios geológicos, geoquímicos y geofísicos, así como el análisis de imágenes satelitales, etc. Actualmente existen tecnologías y métodos innovadores que permiten la combinación de todas estas técnicas que hacen que los resultados sean mucho más efectivos y confiables.
Una vez realizados los estudios de prospección y existiendo datos prometedores, se inicia la etapa de exploración.
Exploración. ¿Qué implica?
Esta etapa consta de una serie de diferentes trabajos ya en terreno, como muestreos de roca superficial, mapeo geológico y geoquímico, estudios geofísicos, etc., que al mostrar resultados favorables de una posible mineralización, son cada vez más y más complejos. .
Todo ello acompañado de la realización de las líneas de base ambientales, flora, fauna, aguas, etc. y la ubicación de la zona, las características del entorno, el acceso al sitio, los pueblos y comunidades más cercanas y sus características.
Análisis de muestras: Las muestras de superficie obtenidas se envían a laboratorios especializados para análisis químicos y mineralógicos. Estos resultados son fundamentales para definir la composición y características de la roca y si existe o no mineralización en la zona.
Si los resultados de los análisis de muestreo de rocas son favorables, se pasa a una segunda etapa, en la que se determinan áreas de interés para la perforación.
Perforación: es la obtención de muestras de rocas profundas, que a través de estudios geológicos y geoquímicos (resultados de laboratorio) revelan la composición del depósito y ayudan a determinar su tamaño y valor económico potencial.
Toda la información recopilada (geológica, geoquímica, geofísica, etc.) durante las diferentes etapas de exploración es la que permitirá analizar la calidad y cantidad de los recursos minerales y el tamaño de los yacimientos.
Con base en estos datos, las empresas pueden tomar decisiones más acertadas sobre la viabilidad, continuidad y factibilidad de un proyecto para su posible producción.
Desafíos de exploración
La etapa de exploración es una etapa de desafíos permanentes: al riesgo económico del inversionista hay que sumarle el cuidado del medio ambiente. Por tanto, es una actividad cuidadosamente planificada, con controles estrictos y mucha tecnología.
Además, esta etapa puede requerir años de inversión sin garantía de éxito, ya que no todos los proyectos de exploración resultan en descubrimientos rentables que se conviertan en una mina.
Todas estas tareas se realizan bajo estrictos estándares ambientales, que evitan la posible contaminación del suelo y el agua y el impacto sobre la biodiversidad; con una gestión de residuos que apuesta fuertemente por el reciclaje y la optimización de los recursos (economía circular). Todo esto bajo la aplicación de estándares internacionales.
Para mitigar posibles riesgos, las empresas deben realizar estudios geológicos detallados, utilizar modelamiento geológico avanzado, planificar modelos de prevención y contingencia que permitan actuar rápidamente ante desafíos inesperados. Involucrar e informar a las comunidades locales desde el inicio sobre las actividades a realizar y por supuesto respetar las normas ambientales.
Oportunidades en la etapa de exploración
La exploración, a pesar de los desafíos, es la puerta que se abre a nuevas posibilidades para la producción de minerales esenciales para la transición hacia energías limpias.
Esta etapa permite:
– Descubrimiento de nuevos depósitos: La búsqueda de minerales críticos para la transición energética, como el litio o el cobalto, presenta importantes oportunidades tanto para empresas como para gobiernos que buscan diversificar sus economías.
– Desarrollo económico local: Los proyectos de exploración pueden generar empleos, mejorar la infraestructura y fortalecer las economías locales.
– Innovación tecnológica: La minería promueve el desarrollo de tecnologías de punta para mejorar la eficiencia en la exploración y producción de recursos.
Para maximizar las oportunidades, las empresas mineras deben adoptar un enfoque integral que incluya la sostenibilidad ambiental, la innovación tecnológica y la participación activa de las comunidades locales. Esto no sólo ayuda a minimizar los riesgos, sino que también aumenta las posibilidades de éxito a largo plazo.